Mis pechos a punto de estallar

Angelina Perna Chaux, IBCLC.

A los pocos días luego de haber iniciado la lactancia materna muchas mujeres percibimos que nos parecemos a Yayita, la famosa enamorada de Condorito. Sentimos mucha tensión en los pechos, se nos ponen duros y si no lo solucionamos con tiempo empezamos a sentir dolor. Al rato tenemos la sensación como si los pechos se nos fueran a explotar. De esto se trata este post.

¿Qué es la ingurgitación mamaria?

La ingurgitación mamaria es una congestión o distensión de las mamas por la causa de fluidos. Ocurre más o menos a los tres días hasta 2 semanas después del parto.

Esta condición fisiológica característica de los pechos ocurre por un aumento repentino del volumen de leche, la vascularización de los vasos sanguíneos, los conductos linfáticos y sus fluidos, que hacen parte del desarrollo natural de la glándula para la lactancia. Estas innervaciones hacia la glándula son necesarias para poder proveerle parte de los nutrientes que le aportamos a nuestro bebé a través de la leche. Inicialmente no está asociada a una retención de leche como se suele pensar, como ocurre en la congestión mamaria secundaria.

Sin embargo, lo que puede pasar y se debe evitar es que se ingurgiten de tal manera que produzca dolor y dificultad para que el bebé pueda mamar. Se debe continuar con el ciclo natural de la lactancia a libre demanda y frecuente, o en casos especiales extraer la leche, ya que al ser un proceso fisiológico natural, el riesgo de una ingurgitación mamaria patológica puede traer complicaciones. Por eso es importante comprender el inicio de la lactancia, apoyar a la madre y permitir que el bebé extraiga la leche.

Subida o bajada de la leche

Naturalmente, cuando expulsamos la placenta un juego de hormonas involucradas en la producción de leche se activan y otras disminuyen su síntesis, todo para dar inicio a la producción de leche.

Al principio secretamos calostro que es en sí la misma leche, solo que en pocos días este se nutrirá de un volumen mayor de agua y de otros sustentos cambiando un poco su contenido. Es un momento crucial conocido como, “la famosa subida/bajada de la leche”, momento crucial de la ingurgitación mamaria.

¿Entonces, por qué tengo los pechos a explotar?

«Esa sensación de que nuestros pechos pareciera que se fueran a estallar es una mezcla del aumento de la vascularización de los vasos sanguíneos y los conductos linfáticos, de la subida de la leche y posiblemente un pobre vaciamiento de leche. Los pechos se ponen pesados, duros y calientes y puede presentarse mayor sensibilidad y dolor. Esto último cuando la leche ya empieza a retenerse y la presión de la glándula es mayor.»

Factores predisponentes que aumentan el riesgo de la ingurgitación mamaria:

  • Sueros intravenosos y peridural durante el parto.
  • No alimentar al bebé en su hora de oro; la primera hora después del parto.
  • Separación prolongada del bebé recién nacido y de su madre.
  • Colocar tiempos y frecuencias en las tomas.
  • Suplementación precoz sin una necesidad justificada.
  • Falta de apoyo a la madre para extraerse la leche en caso que no pueda amamantar.
  • Problemas de agarre que afecte la extracción o transferencia propiamente la leche.
  • Bebés dormilones con pobre succión o con algún problema fisiológico.
  • Cirugías previas en los pechos.

Y así, existen otros factores que puede afectar el curso natural para hacer fluir la leche es esta etapa tan crucial e importante en la lactancia.

¿Cómo identificar tempranamente una ingurgitación y cómo aliviarla?

Si sientes que alrededor de los tres días siguientes al parto empiezas a sentir que los pechos están grandes, duros, cargados y calientes es un buen momento para actuar y tener estas consideraciones.

  1. Continuar con una lactancia frecuente y a libre demanda.
  2. No poner calor, puede empeorar el edema y habrá mayor presión dificultado la salida de leche y el agarre del bebé al pecho.
  3. Si es necesario aumentar las tomas con mayor razón debemos ofrecer más a menudo el pecho, sin tiempo ni restricciones.
  4. Optar por un agarre adecuado y una posición cómoda que favorezca la succión y salida propia de la leche.
  5. Realizar un masaje con las yemas de los dedos que ablande la zona de la areola y del pecho, hacer una técnica de drenaje linfático hacia el pecho conocida como PIS presión inversa suavizante.
  6. Después de las tomas puedes poner frío alrededor del pecho lejos de la areola.
  7. Evitar por completo cualquier interferencia como chupo o biberón.
  8. Si existen grietas y las tomas son muy largas y agotadoras, buscar apoyo.

Técnica de PIS

Consiste en situar las yemas de los dedos alrededor del pezón y con los dedos firmes presionar hacia la pared del tórax por unos segundo y rotando por el pecho. Esto ayuda a aliviar la tensión en la areola llevándose el exceso de líquidos, como linfa, y ayuda a restablecer el pezón.

El sacaleches no es lo más recomendado en el momento, sin embargo, en estos casos es muy importante el apoyo de un profesional.

¿Cuál sería el riesgo si no se soluciona a tiempo y cómo aliviar los pechos?

Si la ingurgitación persiste, el pecho se puede poner como un melón y se corre el riesgo de que el pezón se aplane por la misma presión que ejerce esta inflamación, haciendo difícil el agarre del bebé al pecho. A esta condición se le conoce como pecho en plétora, sin embargo, esto no siempre se presenta.

Para aliviar el pecho en plétora se deben seguir las recomendaciones anteriores haciendo mayor énfasis en el masaje y la presión inversa suavizante al pecho.

En este caso las hojas de col pueden ayudar a aliviar la ingurgitación ya que contienen una sustancia llamada taninos que absorben el exceso de calor y alivia la inflamación.

Si existe mucho dolor puedes consultárselo a tu medicó de cabecera, posiblemente necesites un fármaco para aliviar los síntomas de dolor e de inflamación.

Imagenes: 1, 2 y 4 son obtenidas de la web.