Durante las crisis de crecimiento, tus senos producirán lo que tu bebé necesita

Angelina Perna Chaux. M.Sc., M.N. y Asesora de Lactancia Materna

¿Has experimentado inconformidad en tu bebé y pareciera que quedara con hambre?

Muchas mamás en algunas etapas durante el crecimiento de sus bebés perciben como si algo no anduviera bien. Un bebé que mamaba tranquilo, de forma regular o que dormía plácidamente, de repente se comporta diferente.

Estos cambios suelen causar angustias y algunas mamás caen en el gran error de creer que su leche no los llena y que la producción no es suficiente. Es ahí cuando se toma la decisión de dar el biberón, amenazando enormemente la lactancia.

Los bebés muestran unos comportamientos característicos que se diferencian según los distintos períodos de las crisis de crecimiento. En general, se muestran ansiosos, como si no se sintieran cómodos, algunos muy inquietos al tomar el pecho, maman con mucha frecuencia, se ponen irritables y otros rompen en llanto o viven pegados al pecho, sin que las madres logren entender qué es lo que les pasa.

Se hace entonces todo tipo de ensayos desde cambiarles el pañal, sacarles gases, desvestirlos hasta merecerlos y pareciera como si poco funcionara. Siguen incómodos y demandan mucho más el seno.

¿Qué son y por qué ocurren las crisis de crecimiento?

Son momentos en los que el bebé le dice a la glándula de su mamá… “oye, estoy creciendo y necesito que produzcas más leche, BUAAAAAAAA.” Y la mamá totalmente angustiada le dice, “bebecito no llores más, ¿qué tienes mi amor?”.

Las crisis de crecimiento son unas etapas durante el desarrollo de los bebés en las que sus células se activan y aceleraran su metabolismo para multiplicarse. Por ende, aumentan las demandas tanto nutricionales como no nutricionales, ya que en pocas palabras los bebés están creciendo o hay cambios fisiológicos, comportamentales y del sueño importantes para dichos procesos.

El crecimiento de los niños no es homogéneo y menos aún, siguen esos caminitos en las curvas de crecimiento. Crecen en lo que llamamos estirones de crecimiento y ellos, no siempre están creciendo algunas veces están engordando.

En estos estirones los bebés se muestran inconformes e insatisfechos con las tomas y lo que ocurre es que se presenta un desbalance entre la oferta y la demanda de la glándula mamaria en la producción de leche. ¡No, significa que no produzcas leche o que produzcas poco, NO!

Significa que lo que estás produciendo en el momento está un pequeño paso atrás de lo que tu bebé quiere tomar. Es el mecanismo con el que la naturaleza se adapta para estimular la glándula, literal, el bebé quiere estar pegado al pecho y si lo sueltas estalla en llanto.

Las crisis de crecimiento no se manifiestan en todos los bebés y es por esto que algunas madres no viven estas etapas de alta demanda, o simplemente puede que pasen por imprevistas. Seguro sus bebés tampoco no lo notan y esto puede deberse a causas como un inicio amable de la lactancia, respetando nuestro instinto biológico.

“Mi mamá también entra en crisis”, dice el bebé.

“Mi bebé mama mucho, queda con hambre, mi producción está disminuyendo ¡auxilio!”

 Es normal que las madres se sientan angustiadas, alteradas y confusas. La falta de sueño las predispone a padecer de dolores de cabeza y agotamiento físico. Es recomendable que las mamás descansen junto a sus bebés y que tengan a una persona que las ayude y les de apoyo.

Recuerda que la producción de leche aumenta de manera gradual y es el bebé quien establece qué tanto se va a producir según su digestión, frecuencias, nivel de satisfacción, crecimiento y desarrollo.

En estos cortos días tu producción aumentará y tranquila que cuando el bebé salga de la crisis, tus pechos volverán a estar llenos y tendrás que extraerte o esperar un tiempo para regular de nuevo la producción. Tu bebé volverá a tomar la misma cantidad que consumía antes de la crisis.

Qué hacer cuando mi bebé entra en una crisis de crecimiento.

“El mejor consejo es llenarnos de paciencia, armarnos de tolerancia y entender la situación. Darle todo el pecho que necesite, sea para alimentación, consuelo o calor.”

Como madre las invito a que se queden en casa tranquilas, junto a sus bebés y que su pareja o familiar las acompañe. Disfruten de un buen libro o una buena película o serie, pongan música clásica o la que le guste al bebé. Desvistan su pecho y la ropa de su bebé, y hagan mucho contacto piel con piel, permítanle dormir en su pecho mientras descansan.

Recomiendo que restrinjan las visitas o actividades que las desconecte de la atención del bebé, hasta que haya pasado la crisis. Aprovechen esos días para hablarles, cantarles y conocerlo cada vez más. Explíquenle que pronto todo pasara, ellos no entienden que les pasa y la voz pausada y amorosa de su madre es lo más placenteros. No tengan miedo de alzarlo y mantenerlo en brazo y darles todo tu cariño. Es lo que necesitan todos los bebés y más durante esta etapa.